No entiendo cómo pude desarmarme y cómo terminó…
Ayer, día Viernes 13 me crucé con alguien que quizá veía de vista, y sabía que corría
el riesgo de cruzármelo. No sólo en ese lugar, si no obviamente por el barrio.
Pero la cuestión es
que lo tuve al lado. Al lado. Al lado.
Mi reacción, obviamente
siempre una puteada primero, después ese tan grato pensamiento de “Tierra Tragame”… Creo que él me vió, porque se quedó parado al lado mío como mirando…
Yo obviamente haciéndome
la pelotuda. Por más que a veces quiera saber qué onda su vida, creo que
después de 3 años no estoy en
aptas condiciones como para hablar frente a frente.
Soy una cagona, pero
huyo. Huyo de él.
Y siempre obvio
vuelven los recuerdos… Lo tan feliz que
fue mi vida en ese tiempo. Y la tristeza y el dolor que sentí después.
15 años tenía, era una
idiota. Quizá tan idiota como sigo siéndolo ahora.
Pero nadie me va a
sacar esos dos sentimientos que yo tuve: LA FELICIDAD y LA TRISTEZA.
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